Alejandro Gálvez, quizás muchos no les suene este nombre, pero según mi parecer merece, al menos, un escrito dentro del contexto Azul. Los folcloristas lo ubican por ser el creador de la famosa cueca "El guatón Loyola" y los azules lo tendríamos que conocer por ser el primer jefe de barra de la U.

Como estudiante de leyes en "la chile" vivió el proceso de como la rama de fútbol de su universidad ascendía al profesionalismo en 1938, lo que lógicamente causaba conmoción dentro de la universidad. Tenía una personalidad sobresaliente lo que le permitió destacar sobre el resto y rápidamente obtener el protagonismo hasta llegar al cargo de director de la barra de la Universidad de Chile. Esto, contextualizado en los comienzos del profesionalismo de la U , donde los otros protagonistas de la barra eran Rubén Astudillo, Orlando González, Carlos Lund, Manuel Blanco, Ezequiel Dabaldie y Aurelio Vega. Nombres que dieron los primeros pasos para la bullanguera barra Azul.

El primer clásico universitario fue en 1939 y en las galerías ya había un clima de rivalidad, con gritos y cánticos a los contrarios de forma mutua. En la cancha ganamos 2-0 gracias a dos de los tres hermanos Riera, pues Fernando jugaba para los católicos. El puntapié inicial a la rivalidad fue dado en ese partido, y desde ahí surgieron los espectáculos previos a los partidos, organizados por los mismos estudiantes, sólo con el afán de ganar sanamente en barras. Cada año consistía en dos clásicos, el de invierno era diurno y el de verano nocturno, y para cada partido las entradas se agotaban antes de dos semanas.

Dentro de este marco, Alejandro "flaco" Gálvez iba haciéndose más conocido por su humor y creatividad que aportaba a la barra Azul, molestando siempre a la barra cruzada, cánticos al sapo Livingstone y a Fernando Riera eran los más celebrados por los hinchas azules de la época. Una de las anécdotas que se recuerdan de este fanático azul, fue cuando quisieron investigar presencialmente cómo iba a ser el show católico para el próximo clásico. Junto a otro amigo de la barra, se disfrazaron de curas con biblias en mano, pero como existía la sospecha de espionaje no fue difícil descubrirlos, y ante la voz de alarma de un cruzado salieron arrancando por Alameda con las sotanas afirmadas para correr más rápido, mientras decenas de cruzados los perseguían.

El clásico nocturno de 1949 fue el punto de inflexión para las barras, incluso, el presidente Gabriel González Videla pidió repetir el show como acto de beneficencia para las actividades financiadas por la primera dama. En esa ocasión, el mismo Flaco Gálvez se disfrazó de diablo al comienzo de la presentación de la barra azul haciendo una maléfica risa .

Luego, vino una segunda etapa de los show de las barras, donde entró el dinero y se podía contratar profesionales, marginando a los estudiantes de la organización, perdiendo la esencia y encanto. El último show pasó sin pena ni gloria, en una alianza entre las dos barras lo que provocó el desencanto de los hinchas, dando paso a la muerte de estos espectáculos.

El Flaco estuvo hasta su fallecimiento vinculado a la U. Poco antes de su muerte invitó al plantel campeón del 69 a su restaurant a festejar la nueva estrella.

v. Andolini